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Historia de un Joven acosado en el Ciberespacio
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Muchos jóvenes navegan por el ciberespacio, son expertos en eso y también encuentran
la oportunidad de tener conversaciones virtuales (chat rooms), donde se reúnen con
personas desconocidas a "chatear" , o platicar en vivo.
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Hubo un caso especifico de un joven de 16 días que se reunía a chatear todos los días
a las 9 de la noche y ahí permanecía durante horas con usuarios desconocidos de todo el
mundo. Un día apareció una mujer desconocida que le preguntó: ¿Te
gusta que te hagan cosquillas? y con la inocencia de un joven de esa edad y pensando que
se trataba de una broma, contestó que "por supuesto que sí".
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Desde ese día, cada vez que él entraba en la red, la mujer ya lo estaba esperando, le
decía que era universitaria y sus mensajes siempre eran relacionados con "cosquillas
y sexo" a él le parecía molesto y no le hacia caso.
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Pero, una noche ofreció la mujer, que le daría dinero a cambio de que dejará tomar un
video, mientras lo amarraban y le hacían cosquillas, que a ella le gustaba coleccionar
eso y él contestó que lo dejara en paz.
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La mujer siguió insistiendo con lo del video y cual fue la sorpresa del joven, cuando
ella lo amenazó con que le iba a contactar a sus padres y para demostrarle que no
mentía, escribió la dirección y el teléfono de su familia. Él le pidió
que lo dejara en paz!.
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Pero, la mujer no se quedó tranquila, lo siguió atacando, atacó la pagina que el
joven tenía en Internet, se la llenó de mensajes obscenos y amenazas, le bombardeo sus
direcciones de correo electrónico con mas de 30,000 mensajes, lo cual inutilizó los
buzones durante meses, también lo hizo figurar como dueño de una pagina que ella
dirigía donde se pedía videos pornográficos de jóvenes de 18 años. El joven
empezó a recibir cartas hostiles de usuarios molestos.
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Tenía cuatro meses ya desde el primer mensaje de la mujer, el acoso iba en
aumento y el joven ya no sabía que hacer, estaba desesperado, el mundo virtual que tanto
amaba, se lo estaba comiendo, su nombre lo habían ensuciado y se sentía impotente.
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Un día cuando le estaba contando su situación en el chat, apareció un mensaje que le
decía "Soy un ángel del ciberespacio, te puedo ayudar".
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El joven no sabía de la existencia de estos ángeles, y como ya no tenía nada que
perder, accedió a su ayuda.
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El Ángel se puso a explicarle durante horas y a enseñarle a rastrear e investigar al
hostigador, incluso a averiguar su correo electrónico y domicilio, la mujer ya no iba a
poder seguir en el anonimato.
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Cuando ya había terminado de explicarle al joven todo lo necesario, el Ángel
desapareció y se quedó sin saber quien lo había ayudado. Hasta que descubrió su sitio
de Internet.
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El joven se había encontrado con uno de los más de 1300 voluntarios provenientes de
todos los estratos sociales (amas de casa, profesionales, artistas, estudiantes), que han
integrado la primera y más numerosa organización de seguridad de Internet. Entre todos
vigilan la Red las 24 horas del día, luchando contra la pornografía infantil y
protegiendo a los usuarios contra acosadores, pedófilos y otros delincuentes del
ciberespacio.
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Como estos ángeles trabajan en sus casas con computadoras personales y están
repartidos en más de 14 países, la mayoría no se conocen en persona. Pero, forman un
equipo internacional que sólo habría podido constituirse en el mundo sin fronteras de la
Red.
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Su directora es una abogada dedicaba por entero a su trabajo de socia de un bufete de
derecho internacional especializado en la Red. Entonces, un amigo le dijo que el director
ejecutivo de CyberAngels había renunciado, y ella accedió a ocupar el puesto como
interina.
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Después de unos días recibió la dirección de un sitio de pedófilos en la Red, en el
que aparecía la imagen de una menor mientras abusaban sexualmente de ella. La abogada se
echó a llorar ante el visible sufrimiento de la niña, y en seguida quitó lo de
"interina" de su título. "Ya no podía dar marcha atrás", cuenta la
abogada, que redujo su horario en el bufete para dedicar a CyberAngels la mayor parte de
su tiempo.
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Opina que, el reto más formidable de la organización es el gran parecido de Internet
con el Viejo Oeste. Es un territorio inexplorado con pocas leyes y menos policías.
"Ahí es donde entramos nosotros", explica.
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Estos ciberángeles con frecuencia colaboran con la FBI y con policías de todo el mundo
para seguir la pista a los pedófilos y productores de pornografía infantil que operan en
Internet. En octubre de 1999, Parry fue a Japón para ayudar a la policía a identificar
los sitios de japoneses corruptores de menores en la Red. Su ayuda dio por resultado las
primeras aprehensiones realizadas en ese país de presuntos productores de
pornografía
infantil.
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Pero, la mayor preocupación de esta abogada es el auge del delito del que el joven fue
víctima: el hostigamiento. "Es la nueva amenaza de Internet", advierte, "y
no hay leyes para atrapar y procesar a los culpables, o las hay pero son ineficaces".
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El Centro Nacional para la Defensa de las Víctimas de la Delincuencia, de Estados
Unidos, define el hostigamiento cibernético como cualquier conducta amenazadora o
propuesta indeseable que tenga lugar en Internet.
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¿Quiénes son los hostigadores? Por lo general, chicos que piensan que acosar es una
diversión, usuarios de la Red que se obsesionan por algún otro usuario o ex amantes
despechados que utilizan Internet para vengarse. También pueden ser personas que se
proponen causar daño sin motivo aparente.
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"Muchos actos de acoso no ocurrirían de no ser por la Red", dice la abogada
"El ambiente virtual infunde en los acosadores una sensación de seguridad que los
hace creerse intocables". Y muchas veces lo son.
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Casi todos empiezan a hostigar a sus víctimas por medio del correo electrónico o los
mensajes instantáneos. Al verse rechazados, aquellos que conocen los programas de charla
en vivo se enteran fácilmente de cuándo se conecta la víctima con la Red. Entonces,
utilizando un seudónimo, la vigilan y entresacan información privada sobre ella de sus
charlas y de los sitios que acostumbra visitar.
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En muchas ocasiones el acosador usurpa la identidad de la víctima para molestar a otros
usuarios, o publica su nombre, domicilio y teléfono en anuncios eróticos que inserta en
las carteleras de la Red.
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Una situación aún más grave ocurre cuando el hostigador envía por correo
electrónico programas ocultos que le permiten manejar desde lejos la computadora de la
víctima y tener acceso a su correspondencia e información financiera.
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En el peor de los casos, el acoso rebasa los límites de la Red y toca directamente a la
víctima. Se sabe de acosadores que acaban cometiendo actos de vandalismo, agresiones y
hasta asesinatos.
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El peor momento para la víctima es cuando se da cuenta de que los guardianes de la ley
no son de gran ayuda. Como Internet ha crecido tan deprisa (sólo en Estados Unidos hay
más de 90 millones de usuarios), los cuerpos policiacos se han quedado muy a la zaga de
esta nueva clase de delincuentes.
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La falta de leyes a menudo obliga a los ciberángeles a resolver los casos por sí
solos. Afortunadamente, dice la abogada, la mayoría de los acosadores dejan de serlo en
cuanto se les saca del anonimato..
Estos Ángeles cuentan con programas especiales y cuando se les pone sobre aviso.
Pulsando algunas teclas sin que él hostigador se entere, se averigua código
que identifica a su proveedor del servicio de Internet. Luego, usando un programa especial
de rastreo, se averigua donde radica dicho proveedor; al consultar su sitio en la Red,
obtuvo una lista de los sitios de sus clientes. Se puede descubrir si el acosador tiene su
propio sitio y; se puede conseguir bastante información personal del hostigador.
Entonces inmediatamente le envían al delincuente un mensaje electrónico advirtiéndole
que esta violando la ley y que ya se conoce su verdadera identidad. A continuación le
mandan los datos a la víctima y se le aconseja a ésta llamar a la policía si el
hostigamiento continua. El acosador, como tantos otros que son puestos al descubierto, en
seguida deja de hacer de las suyas.
Estos Ángeles descubren varios acosadores a la semana, han ayudado a muchas personas.
Dicen que, "Pocos entienden el terror en que se vive cuando se es
acosado por Internet".
Varios de estos "ciberangeles" saben lo que es el acoso ya que han sido
víctimas de acosado por años y fueron auxiliados por ciberángel. Y luego se han puesto
a trabajar en contra de los hostigadores ellos también.
Antes de pertenecer a "ciberángeles" a todos los aspirantes se les comprueba
que no tengan antecedentes penales y se les dan lecciones sobre operación de salas
de conversación en vivo y manejo de programas para rastrear e identificar hostigadores.
Los mismos beneficios ha conseguido el joven acosado por la mujer. Con los
conocimientos que le transmitió su ciberángel, averiguó las direcciones electrónicas
de la mujer e identificó a otras de sus víctimas. Pronto empezaron a encajar las piezas
de un extraño rompecabezas.
Resultó que la mujer no era una universitaria, sino un hombre que acosaba a todo aquel
con quien se encontraba en la Red.
Una noche el joven reveló cuanto había descubierto sobre él, y el hostigamiento
cesó. Más adelante decidió poner sus dotes de detective cibernético al servicio de una
buena causa y se afilió a la organización.
Este joven sabe que el hombre que le hizo la vida imposible sigue navegando en la Red
en busca de incautos. También sabe que hay muchos otros acosadores. Su principal
propósito es impedir que otro sufra lo que él tuvo que sufrir. Así pues, cuando
descubre algún abuso, acude al rescate desde el ciberespacio, tal como el ángel que una
vez lo ayudó.
Si necesitas ayuda o quieres mas información sobre los ciberángeles visita:
http://www.cyberangels.org en inglés
http://www.cyberangels.com/international/espanol/ en español
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