Por un lado
las apariciones auténticas tienen como significado teológico la
presencia viva de Cristo en su Iglesia. En el caso de María, también
su particular presencia junto a Cristo como Virgen Asunta al cielo.
Las
«apariciones» de María pueden ser un medio para confirmar en la fe de
la Iglesia, para asegurar su presencia y protección materna,
particularmente en ciertos momentos de la historia en los que hay
necesidad de reforzar la fe y la esperanza.
A menudo
algunas apariciones de María o la invención de una imagen suya
milagrosa tienen un significado eclesiológico en cuanto fundamentan
con un hecho sobrenatural la certeza de la presencia de María en una
Iglesia particular que nace, para favorecer la reconciliación entre
las personas, como en el caso de la Virgen de Guadalupe.
¿Qué hace la Iglesia
para verificar la autenticidad de las apariciones?
La
Iglesia ante todo está convencida de que Dios puede manifestarse a
su pueblo en cualquier circunstancia, como hizo en las teofanías del
Antiguo Testamento y en las apariciones de Jesús Resucitado. Lo
puede hacer también la Virgen. Pero busca obtener la certeza de esta
presencia ante todas las posible mistificaciones subjetivas, engaños
y credulidades que pueden guiar a muchos videntes o que se dicen
videntes.
Entonces
ante los casos que se presentan, y siempre con el deseo de orientar
a los fieles en la verdad, busca investigar ante todo la veracidad
de los hechos excluyendo toda posible mistificación o error. Después
se propone verificar que en los hechos y en las personas no haya
contraindicaciones que podrían ser opuestas a la fe, la moral o la
vida cristiana.
Busca
además comprobar la verdad también de los mensajes que se proponen y
los frutos que se obtienen.
Lo hace
con pausa, con seriedad... Por eso a veces pasan años y años sin un
pronunciamiento oficial de la Iglesia, invitando a todos mientras
tanto a seguir las normas de la fe y los principios de una sana
teología y espiritualidad mariana.
¿Ha habido
apariciones recientemente? ¿Dónde? ¿Hasta qué punto dignas de
consideración?
La lista
de presuntas revelaciones y apariciones de la Virgen María es tan
amplia que no es posible dar aquí una relación. Los obispos tienen
el deber de informar a la Santa Sede cuando un fenómeno traspasa los
límites de la diócesis.
Entonces
la Santa Sede, a través del Dicasterio competente –que es la
Congregación para la Doctrina de la Fe–, ofrece los instrumentos
adecuados y sugiere el modo de proceder en tales casos, teniendo
siempre presente el bien de los fieles y la sustancia de la fe y de
la vida de la Iglesia, su práctica litúrgica y el valor de la piedad
popular, fundada sobre las verdades de la Biblia, la Tradición y el
Magisterio de la Iglesia acerca de María, tan rico en textos como
los del Concilio Vaticano II, de Pablo VI, la «Marialis Cultus», de
cuya publicación se cumple este año el 30º aniversario, y la
espléndida Encíclica de Juan Pablo II «Redemptoris mater».
Hace 150 años de
la aparición en Lourdes. ¿Qué ha representado para la historia
de fe y que enseñanza podemos sacar?
El
mensaje de Lourdes me parece evidente. María confirma con su
aparición la verdad del dogma de la Inmaculada Concepción, como
Ella misma se presenta a Santa Bernardette.
A
partir de este momento, la «mariofanía» de Lourdes, recocida
también por la Iglesia como una verdadera aparición, se convierte
en un punto de referencia de la devoción mariana. Lourdes es un
lugar carismático donde la Virgen María, a través de la pastoral
ordinaria de la Iglesia (Palabra, Sacramentos, Eucaristía,
devoción popular), actúa misteriosamente también como fuente de la
gracia y de la luz para la salud física, psíquica y espiritual de
aquellos que se acercan con fe, esperanza y amor.
Si quiere más información visite:
http://www.esglesia.org/aparicio.htm
http://www.encuentra.com/maria/maria.htm
http://www.mariologia.org/apariciones.htm
http://www.mariadinazareth.it/home%20page.htm (italiano)