"Madre y Maestra"

El gran regalo de Dios a la humanidad en el siglo XX fueron las apariciones de la Santísima Virgen María en Cova da Iria, Fátima, Portugal, en 1917. Allí con toda sencillez, se presentó como Madre y Maestra, a tres pastorcitos. Como Madre mostrando su inmenso amor por todos los hombres y como Maestra dando grandes lecciones para el siglo XX y los venideros. Podríamos decir que así como las grandes órdenes religiosas fueron suscitadas por Dios para que diesen fuerte y firme testimonio de los valores cristianos de los que la humanidad carecía en las distintas épocas de su historia, así la Virgen se aparece para contrarrestar las carencias más flagrantes de la humanidad en este tiempo. Así en Fátima, se presenta la Madre, amante y fiel, y se presenta el Trono de la Sabiduría, con gran hondura teológica, catequética, pedagógica y profética.

María es Madre y Maestra de nuestra vida cristiana

  • - Nos hace crecer. M. 1269.
  • - Nos pide que le entreguemos la vida. M. 1271.
  • - Nos ofrece una especial seguridad. M. 1269.
  • - Nos moldeará y guiará hacia Su Hijo. M. 1374.

 

María es Madre de los enfermos porque es Madre y discípula de Jesús, porque es Madre y Maestra de amor y caridad, porque es Madre de fortaleza y misericordia, porque es Estrella de la Esperanza

El paso a través de María, Madre, Maestra y Reina de los Apóstoles, que cumplió «su apostolado sublime ofreciendo a la humanidad a Jesús Maestro Divino, Camino, Verdad y Vida» (CISP 1476), humaniza y personaliza con la gracia típica de la feminidad nuestra relación con Cristo, que de otro modo podría quedarse en lo puramente doctrinal o especulativo

María es modelo para todo creyente llamado a descubrir el misterio y la presencia de Dios en la vida cotidiana y lo ordinario de cada día. Es maestra de vida interior, de oración y de escucha a la palabra de Dios. Nos enseña a ver la vida con el corazón, contemplando con fe las cosas que Dios va realizando en nosotros. Mirar a la Madre del Señor es comprender lo que nosotros somos y estamos llamados a hacer como creyentes que intentamos decir que si a Cristo todos los días de nuestra existencia.

María Madre de la Iglesia
 

El Papa Pablo VI, dirigiéndose a los padres conciliares del Vaticano II, declaró que María Santísima es Madre de la Iglesia.

La Virgen María es la Madre de todos los hombres y especialmente de los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, desde que es Madre de Jesús por la Encarnación. Jesús mismo lo confirmó desde la Cruz antes de morir, dándonos a su Madre por madre nuestra en la persona de San Juan, y el discípulo la acogió como Madre; nosotros hemos de tener la misma actitud que el Discípulo Amado. Por eso, la piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano. Vamos cumpliendo así la profecía de la Virgen, que dijo: "Me llamarán Bienaventurada todas las generaciones" (Lc 1,48).

¿Por qué María es Madre de la Iglesia?

María es Madre de la Iglesia porque, al ser Madre de Cristo, es también madre de los fieles y de los pastores de la Iglesia, que forman con Cristo un solo Cuerpo Místico.

¿Por qué llamamos a María Mediadora y Cooperadora de la Redención?

Llamamos a María Mediadora y Cooperadora de la Redención porque, con su caridad maternal y su colaboración en el Sacrificio de Cristo, participó en nuestra reconciliación, que aplica a los hermanos de su Hijo todavía peregrinos con su constante y amorosa intercesión.

¿Qué culto tributa la Iglesia a la Santísima Virgen?

La Iglesia tributa a la Virgen un culto singular que empezó pronto en la Iglesia y que durará siempre, según las palabras proféticas de María: "Me llamarán bienaventurada todas las generaciones". Ese amor que los fieles tributan a María como Madre, procurando amarla como la ama el Señor Jesús, es lo que conocemos como Piedad Filial.


Fuente:
http://www.iveargentina.org/pbuela/Fatima/epilogo.htm

http://www.stpauls.it/studi/maestro/spagnolo/cesarato/spaces02.htm

http://www.mariadelrosario.org/mariapal.htm
http://www.aciprensa.com/Catecismo/matereclesia.htm