"RESUMEN HISTÓRICO DE LOS BETLEMITAS"

Los hermanos Betlemitas o Betlemitas u Orden de los Hermanos de Belén aparecen en los documentos primitivos llamándose de diversos modos: religión, instituto, compañía; en realidad aparecen aprobados como Orden en 1710, y consta que es la única Orden religiosa fundada en América.

Fue más tarde suprimida en 1820, por decreto de las Cortes de Cádiz.

La Orden fue fundada en 1653 en Guatemala por el Beato Hno. Pedro de San José de Betancourt para la asistencia de los enfermos y educación de los niños pobres.

Poco a poco, con las limosnas, que a tal efecto le daban almas generosas, logró edificar un hospital para atender a los enfermos que una vez curados de su enfermedad eran desalojados de los hospitales por falta de camas. Así les proporcionaba los necesarios cuidados que exige la convalecencia.

Poco a poco fue reuniendo un grupo de terciarios franciscanos que hacían vida de comunidad en el hospital, y para ellos comenzó la construcción de un convento.

A su muerte siguió un conflicto del que se siguió e que los discípulos del Beato Hno. Pedro tuvieran que abandonar la Orden tercera franciscana y cambiar de hábito, poniéndose bajo la protección del obispo de Guatemala, Fray. Payo Enríquez de Ribera.

De una comunidad de cinco terceros dos prefirieron seguir siendo terciarios franciscanos y abandonaron el hospital, y tres siguieron adelante en una familia religiosa que comenzaba como el grano de mostaza. Fueron:

Agustín de San José, en el mundo D. Agustín Rossel, nacido en La Laquna, Tenerife, y rico terrateniente en Costa Rica. Lo dejó todo para servir a los pobres como cocinero.

Francisco de la Trinidad, varón eximio en caridad y virtudes que marchó a México para atender a los pobres de otras tierras fundando la segunda casa de la Orden.

Y Rodrigo de la Cruz, quien por deseo expreso del Hno. Pedro fue a su muerte el superior de la nueva familia religiosa. Ejerció el generalato durante casi cincuenta años. Español, de ilustre familia había nacido en Marbella, Málaga Estaba emparentado con algunas casas fuertes de España, entre ellas la de Alba y la de Benavente, Fue gobernador de Costa Rica con solo veintidós años. Conquistó para la corona española la región de Talamanca. Pero cuando se sintió Llamado por Dios, renunció al marquesado de Talamanca, a la cuantiosa renta que, este título llevaba anexa, y a los altos cargos que el Rey de España le ofrecía, para poder atender a los más pobres entre los pobres.

Esta nueva Orden se propagó rápidamente por toda América, desde México hasta la Argentina, atendiendo toda clase de necesidades. Fundaron hospitales, y junto a cada hospital una escuela para niños pobres e Iglesia para el culto divino. En Perú bajaron a las minas para prestar socorro a los indígenas que allí sufrían la enfermedad y la necesidad.

En Buenos Aires atendieron con tanta caridad y eficiencia a los heridos del invasor ejército inglés que habiendo sido vencidos y debiendo abandonar Argentina quisieron dejar a los betlemitas un recuerdo de su agradecimiento, y les regalaron un reloj que aún hoy se conserva en Buenos Aires. Y esto a pesar de que fueron los betlemitas la única Orden religiosa que se negó a reconocer el dominio inglés sobre la actual Argentina cuando los triunfos sonreían al ejército invasor

Y por citar uno solo entre tantos ejemplos de la estima que adquirieron entre el pueblo americano, podemos recordar que Simón Bolívar en una ocasión hizo ejecutar a uno de sus oficiales por haber hecho ahorcar a un betlemita.

En 1687, la Orden administraba 11 hospitales en 1710, 18, en 1721, 21; diez de los cuales en Méjico y once en el Perú; con 253 religiosos, cerca de 1.300 enfermos asistidos cada día y numerosos alumnos en las escuelas anexas. Solamente en la escuela de Belén de La Habana recibían educación gratuita, en cierto período, más de 500 niños pobres.

Fuera de América, abrieron una casa en Roma y otra en Canarias. Al principio del siglo XIX tenían cinco noviciados: Guatemala, Méjico, La Habana, Quito y Cuzco y más de treinta hospitales.

El 16 de enero de 1984, la Orden fue restaurada por Decreto de la Santa Sede, nombrándose en el misma decreto como Superior-Delegado para la restauración a Mons. Luis Álvarez García.

El 25 de Abril 1986, con la profesión de los primeros religiosos betlemitas, queda restaurada, de hecho y de derecho, con sede en La Laguna, Tenerife (España), calle San Agustín, 44, donde se encuentra actualmente la Casa de Gobierno y de formación. Teléfono: 25 33 28 y 26 40 05.