Cada uno de ustedes es como una joya muy
preciosa a los ojos de Dios.
Nos es casualidad que hayan querido acercarse a este proyecto divino;
han sido llamados por Dios por su propio nombre para
cumplir
una misión específica e importantísima dentro de su plan.
Si reconocen en la oración que su misión es mediante el proyecto Angelus,
recuerden que nuestro único patrón es Jesucristo;
El fue quien nos reclutó y sólo a El debemos nuestro mejor empeño,
siempre visible a sus ojos.
Ámense y apóyense unos a otros.
Ayúdense a levantar, si están caídos.
No busquen reconocimiento o "justicia"
humana.
Dense a sí mismos incondicionalmente y a cabalidad.
Siembren esfuerzo y amor, sin esperar resultados o
pago.
No juzguemos el desempeño de nuestros compañeros;
puede ser que ellos estén dando su mejor esfuerzo, aunque no sea tan eficiente como el nuestro.
Propongámonos firmemente abrir los ojos a las
cualidades,
cerrar oídos a las murmuraciones y abrir nuestros labios para pronunciar alabanzas
y decir plegarias por los que las necesitan.
Hay tanto que hacer y tan poco tiempo para
realizarlo!
No desperdiciemos esta oportunidad.
"Amor que no está dándose
continuamente, está muriéndose lentamente".