Nuestro Nombre

La palabra latina  Angelus nos recuerda y hace contemplar  el primer misterio del Santo Rosario:  La Anunciación. Este pasaje del Evangelio describe cuando  el Arcángel San Gabriel anuncia a la Santísima Virgen María, la voluntad de Dios para con ella.

"Angelus domine nuntiavit Mariae,

et concepit de Spiritu Sancto.

Ecce ancilla Domini,

fiat mihi secundum Verbum tuum.

Et Verbum caro factum est,

et habitavit in nobis."

 

"El ángel del Señor anunció a María

y concibió por obra del Espíritu Santo.

He aquí a la esclava del señor,

hágase en mí según tu palabra.

Y el Verbo se hizo carne,

y habitó entre nosotros."

 

Este momento trascendental nos demuestra la actitud de oración y recogimiento en la que ordinariamente podemos conocer la voluntad de Dios para con nosotros; la   serenidad de la Virgen María  al conocer su misión en algo totalmente fuera de su alcance; y lo más importante, su incondicional y humilde confianza  en el poder Divino y la prontitud de su respuesta, haciendo  suya inmediatamente,  la voluntad de Dios.

 Anhelamos intensamente identificar nuestra voluntad a la de nuestro Creador. Intentamos disponer nuestra alma en la oración diaria,   para ese momento  en que debamos vivir las palabras de la Santísima Virgen María, y decir como ella:  Hágase en nosotros según tu palabra.

Nos confiamos a la intercesión de nuestra Señora  para que seamos capaces de sobreponernos a nuestras debilidades y limitaciones,  seguir el camino que su hijo nos vaya trazando, y alcanzar sus promesas y gracias.

En un afán de seguir el ejemplo de Nuestra Señora, tratando de hacer la voluntad de Dios por encima de toda debilidad y limitación... nos comprometemos con los ideales de:

 Conocer y amar a Dios sobre todas las cosas y a servirle por medio de su Santa Iglesia.

Luchar por ser mejores cristianos y ser dóciles a la gracia para que el Espíritu se manifieste. 

Ser vehículos e instrumentos de concientización  y evangelización.